Aprovechando que los padres de Paula nos habían dado dos manojos de espárragos blancos, nos ponemos a pensar una forma sencilla y rica de hacerlos.
No tardamos mucho en llegar a la conclusión de que haciéndolos gratinados, con el jamón, el queso y la bechamel, nos van a servir de plato único y además los probamos de esta forma nueva para nosotros.
Ingredientes para 2 personas:10 espárragos blancos.
10 lonchas de jamón serrano.
10 lonchas de queso emmental.
Queso rallado.
1/2 litro de leche.
2 cucharadas de harina.
50 gramos de mantequilla.
Nuez moscada.
Sal.
Preparación:Cortar la parte dura del tronco y quitar las hebras duras con un pelador de patatas, dejando cada esparrago muy limpio. Al menos hay que cortar desde la goma inferior hacia abajo pero siempre dependerá de la calidad de cada esparrago.

Ponemos en una olla profunda agua y cuando este hirviendo colocamos los espárragos de pie de forma que las yemas queden fuera porque al ser la parte mas blanda se nos quedarían muy pasadas. Para que se queden de pie los metemos a cocer unidos por la goma, tapamos la olla y dejamos cocer durante 25-30 minutos dependiendo del grosor de los espárragos.
Sacamos sobre un escurridor y los pasamos por el grifo con agua fría para cortar la cocción, dejamos escurrir.
Extendemos una loncha de jamón serrano, encima una loncha de queso y envolvemos el esparrago. Repetimos la operación con todos los espárragos y los colocamos en una fuente de horno.

Hacemos la bechamel rehogando la mantequilla con la harina y añadiendo poco a poco la leche, echamos una pizca de nuez moscada, sal y seguimos moviendo hasta obtener una crema uniforme. Extendemos sobre los espárragos dejando las yemas sin bechamel, espolvoreamos queso rallado por encima y metemos al horno precalentado hasta que el queso este bien gratinado.

... Y a la mesa.